Monday, October 30, 2006

Sueños o pesadillas

Gretel se fue, murió en el 2000. Yo la quise, no con el amor de quien quiere ser amante, no diria tampoco que simplemente amiga.
Muchas cosas , pequeñeces, me vuelven a ella.
La admiraba. Nunca antes tuve especial admiración por nadie.
Para mí era una de las madres, las italianas acuñaron la palabra ‘afidamento’ no se si con el mismo significado, las americanas la de ‘hermana’.
Hay un antes y un después en mi vida. Marca la barrera del tiempo el haberla conocido y haber tenido el gran privilegio de estar a su lado y sentirme grande y capaz porque ella así me hizo sentir.
Si hablo de sueños por qué traigo a Gretel hacia aquí. La traigo porque vuelve en mis sueños. Sueños simbólicos, sueños que si recuerdo.
Ella hablaba de la diosa. Traía a las pensadoras feministas que aquí no se traducían. Pero en mis sueños no me habla como en vida lo hacía. En mis sueños ella viene a mí en un espacio y mundo paralelo.
Después de su muerte la lloré, la lloré mucho, y descubrí que la quería y que de alguna forma me había quedado huérfana.
Viví con ella muchas complicidades, bastaba una mirada entre mucha gente para reconocernos, para sabernos.
Ella admiraba de mi el don del baile. Me lo decía con sus palabras, me lo decía con sus gestos, me lo decía con sus ojos.
Hablábamos horas y horas. Explicaba, se explicaba. Era una gran pensadora, filósofa. Me concedió, me abrió las puertas de su alma, las llaves de su casa. Política con la fuerza y energía de mover y congregar. Muchas feministas discreparon con ella.
En su entierro se abarrotó la capilla. Ella mitómana seguramente nos vio y, aunque alguien oficiaba visiblemente desde un altar, seguramente tenía a la diosa a su lado. Las’ voces de venus’ loaron y cantaron. Su madre cual dolorosa aguantada y sujetada por sus dos hermanos. Recuerdo esa foto de infancia con tu madre y tus dos hermanos por la playa de la ‘concha’ de S. Sebastian, Donosti. Eras una niña regordeta, orgullo de tu madre.
Tuve el privilegio de estar cerca de ti desde el ochenta y dos. Llegué de la mano de una amiga, mi primera amiga verdadera. Se estaban organizando las jornadas feministas de Barcelona. Mi amiga y yo nos presentamos como independientes, tú enseguida captaste y coincidiendo en el mismo grupo de trabajo te acercaste. Recuerdo que hablabas en un lenguaje con otro significado, significado que poco a poco descubrí. Antes de esto habíamos ido por las movidas del ‘aborto’, detrás de la catedral, en los locales de la asociación de vecinos.
Me introdujiste y me enseñaste, fuiste mi maestra. ¿Amor platónico? ¿Diótima? ¿Diosa que desvela los velos de Isis?
Sigues allí, puedo pensar en tí y enriquecerme.
Cuando desperté tuve que pensar que ya no estás aquí y asegurarme del tiempo y el lugar que ocupo. Ahora sé que volviste en mi sueño porque yo había vuelto.
Soñé que empezaba a bailar en medio de un espacio amplio y que mi cuerpo era fuerte y joven, que dí volteretas en el aire (cosas que nunca fui capaz de hacer), y justo terminé y había otros no conocidos mirando cerca de mí, allí desperté. Desperté con alegría y con energía.
Este sueño, pienso ahora, marca mi última muda de piel.
A lo largo de mi vida he ido mudando, muertes y renacimientos.
Ahora me siento liberada, hoy reconozco el mensaje.
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Sunday, October 29, 2006

Que en el cielo está escrito

De ese cielo tan divino
escrito en el cielo dicen.

De mis padres y abuelos
aprendiera de plegarias

De maestros pensadores
aprendo otras palabras.

Descreida no de lo espiritual
sino de sus representantes.

En la Naturaleza confio
que por Él dicen creada.

En la bondad de los seres
que a ella será habitada.

En la verdad, aunque oculta
que se abra paso en mi vida.

Escrito en el cielo dicen.
Digo yo que en el alma.

De la bondad humana
yo me siento confiada.

 

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Wednesday, October 25, 2006

Difuntos

Rompe la ola en la escollera.
Merma el mar su agonía.
Llega la tarde todavía.
Ase sus alas a la espalda.
Ángel maligno le visita.

La noche se hizo un sitio.
El alma lamentó el vacío.
Las manos yertas y tristes.
Lacrimales canales secos.
Arados los surcos de la carne.

Hueco yermo del alma.
Saeta del tiempo avisado.
Sirena vespertina llama.
Hiendes los pies en tierra.
Hedor infinito de muerte.

Mañana de los sin nombre.
Noche sin luna ni norte.
Pesadillas de durmientes.
Los que vienen y se van.
Los que vuelven y se quedan.

Correrías por doquier.
Baldón ocre en su portal.
Aullidos en los caminos.
Pueblo de antepasados.
Almas en pena vigilan.

La muerte tocó la puerta.
Hoy es pronto todavía.
Es ella que no te avisa.
Escritos que te destruyen.
Retahílas de vigías.

Las últimas decisiones.
El finado dejó escritas.
Valores quedan por vida.
Legítima no sea perdida.
Finado caliente en tumba.

Herederos que se arañan.
Tironeos de pelo y ropas.
Desgarrones en la lucha.
El muerto dejó disputas.
Reirá desde el abismo.

Torraremos las castañas.
Panellets y huesos de santo.
Mazapanes y dulces vinos.
Alimentos son de abrigo.
Otoño que coge fuerza.

Nos prepara para el frío.
Noche de muertos y brujos.
Gato negro mal presagio.
Larga noche y corto día.
Ciclo de vida y muerte.

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Tuesday, October 24, 2006

A veces me lanzo al poema

Inspiración fugitiva
 

Ficción o fantasía, no te siento todavía.
Hagase pues nueva vía.

No es posible provocar, la palabra dolorida.
Aunque busque cada día.

Es misterio dolorido, de aquí no es bien venido.
Cuanto busco no es trobato.

De quimérica manera, se resuelve la tortura.
De sentir amarga fuga es el alma dolida.

Por brevedad informe, andas buscando maneras.
Aunque quieras que se encuentre, fugit.

Aunque quiera no puedo, aunque busque no encuentro.
Los maestros evocaron formas nuevas de tortura.

Por mucho quererlo, más se aleja el proposito.
Pues deseo creativo se transforma en una fuga.

No alcanzado, yo me inquieto.
Quietud a la espera de que tome forma el texto.

Y en espera me devano, mas no en vano.
Pues buscando el hallazgo este es dado de antemano.

Malabares de poetas, son argucias aprendidas.
Pues prendidas cual insecto en tela de araña caen.

Aquí quedo dolorida, mal herida.
Dispuesta a nueva aventura, ventura o desventura.

¿Quién lo sabe?, desaguisado el encanto.
Me adelanto a nuevo tacto y prosigo en el intento.

Este juego de palabras, no hay manera.
Que me cuadren las fronteras deseadas o buscadas.

De poeta estoy jugando, con ensayo.
No mes espanto ni me aparto, aquí me encasto.

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Sunday, October 22, 2006

CAES EN SUS REDES LO QUIERAS O NO

Atrapada
Cuando te encuentras con la fuerza de la vida y la muerte sin tapujos, con alguien que no está para complacencias, ¿qué sientes?. Pánico de que te arrolle cual tren en marcha, que se te cruzara. Al tiempo te sientes atraída deseando entrar en contacto con su vida y con su muerte. Te hace sentir en el bajo vientre y deseas revolcarte con ella, aspirar su aliento y sentir sus huesos en contacto con tu cuerpo. Se gesta el camino hacia la nada. No caben medias tintas, hay que embarcarse y sin salvavidas.
Tienes miedo y te retraes aunque en tu juego te aproximas, con cautela, en cuidado de no ser portada y arrastrada, como si de sirena se tratara y en su canto silencioso quedaras atrapada.
Sientes la punzada del deseo de lo prohibido y con ello te retraes, esperando la herida mortífera que te acobarda y detiene en un lance abortado de antemano.
Tendió sus redes y sin saberlo dio a la caza alcance. No se ha de descubrir el hallazgo ya que en ello sería esclavizada su víctima. Es tal la rabia que arracima, la posesa, que en ese juego equívoco cualquiera podría ser domeñada y retenida.
Los hilos de la araña asesina maquinan, de antemano, la trampa mortal que se avecina. Fue urdimbre entretejida con artimañas de seducción. Se hizo espacio acogedor en el que la víctima se adentró sin cuidado ni prevención. Las alertas suenan a destiempo y en demora, fuera de hora. Es la presa fácil que se entrega al goce sin saber la destrucción venidera. Afloja en principio su presa para que ésta se confíe y relaje sus defensas y prevenciones, preparando de esta forma su banquete.

En la escapada

Muchas veces ante el peligro tomar la alternativa te pone en la línea de salida, salirse por la tangente.
Si dejarse atrapar por la seductora araña era peligroso no lo es menos eludirla.
Son estados del alma que a nadie se le desearían. Muchas veces desearías tener una coraza protectora que te permitiera seguir el camino trazado, pero no es así. El deseo muerde y desgarra. Lo eludes y te crees que pasados los días se supera. Aparentemente se siente superado.
-Ahora ya no siento nada.
Se dice a sí misma la víctima.
-Pero nada, nada en absoluto.
De hecho está en estado de latencia y no serán días ni meses, serán años de sequía.
Al pasar de los años si se encuentra con otros u otras que le quieran sentirá el vacío de lo no vivido, no podrá dar el paso en compañía. Se le secará el alma, herida del veneno que aniquila.
Sucede, le sucede, que los recuerdos se mueven de forma autónoma y sin apenas darse cuenta estos perforan su alma.
Encuentra un cuaderno, donde a veces escribió cosas. Hace tanto tiempo, que ni lo recuerda.
En el perfil reconoce que es él, aquel a quien amó, recuerda que tanto.
Fue desdichada y feliz a un tiempo.
De pronto un perfil dibujado y un texto breve y doloroso, que ahora ya no hiere. Hace tanto tiempo. En otra vida. En otro tiempo.
Hay trazos que la remontan a aquel pasado.
¿Qué sucede cuando el próximo paso que has de dar no hay nada que te motive para darlo?
Hay que seguir dándolos ya que puede suceder que la falta de sentido se olvide y tome cuerpo una nueva forma de vida en ti.
Cuando aquello que te rodeaba se desmorona, ¿qué hacer para seguir viviendo sin que te duela?
Todo estaba callado de antemano.
Es inútil la palabra, te hundes en el silencio.
Nada puede sacarte, te pierdes lejos, arrastras la carne.
Nada, nadie puede ayudarte.

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Monday, October 16, 2006

Al correr de los años

No en vano y como dice su hermano -quien no tiene talento con el tiempo se le pone, se le impone-, así es como ella lo recuerda. Fueron años de furia en los que nada parecía pararle el lance. Creyó en tantos ideales. Hoy le sorprende reconocer que quedó ajustada al sistema. No acabó de cuajar con las parejas que le fue dado formar. Por supuesto no tardó en negarse al matrimonio, toda relación debía estar basada en la libertad de quedarse o marchar. Si lo piensa reconoce sus contradicciones. Su amiga le dijo una vez, hace mucho tiempo, -tú eres muy tradicional, no eres capaz de seguir relaciones abiertas-, y ella que creía que se había sobrepuesto a todo aquello que le querían inculcar los demás. Siguió sin papeles, con todas sus relaciones, pero reconoce que en el fondo su mayor deseo es el de la pareja en quien identificarse y construirse. Cuando hace juicios de valor se reconoce en el territorio que su amiga le dibujó.

Los años le han dado o le han negado, no lo tiene del todo claro. Se integra en el grueso de la sociedad bajo el traje o máscara de lo que se supone es ella. A veces mira hacía sí y se quiere alada y sobrada de fuerzas para renacer. El espejo le devuelve muy de vez en cuando unos ojos que aún quieren mirar y un cuerpo deseoso de amar.

Hubo un tiempo en el que se negó tanto el deseo que ahora se sorprende de que cuando se cruza en la calle con la mirada de alguien ese deseo aflore de nuevo y que ello le alegre el día.

Ha entrado en un ciclo nuevo y se siente testigo de este cambio. Siente en sus entrañas impulsos que creía acallados y los silencia porque le hace daño. Aflora en ella nueva sensibilidad y recorre en su pasado las oportunidades perdidas con la esperanza de que se abra un nuevo día para ella.

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Tuesday, October 10, 2006

Al calor de la lumbre

En el pasado escuchó historias contadas al calor de la lumbre. Se aficionó tanto a ellas que aprendió a leer todo aquello manuscrito que llegaba a sus manos en la más tierna infancia.

Se sucedieron largas estaciones y crudos inviernos, aquellos tan fríos que quedaba quieta durante toda la noche por evitar el contacto de la helada sábana. Siempre le fue difícil tapar su cara en la noche. La puerta cerrada era como el parapeto que evitara todos sus miedos, de niña y no tan niña.

Cuando en el ulular de la noche y la quietud de los sueños despertaba quedaba enmudecida y con miedo a la soledad de los insomnes que nadie acompaña.

Hubo pesadillas que se colaban por debajo de la puerta de la vieja casa. Recuerda los miedos que en la infancia nadie acompaña. Despertar al día, liberación del alma. Mientras dormía nadie velaba su sueño, decía aquella poesía de sus primeras lecturas, la del niño que quería salir a navegar y la madre le decía -¿quién velará tu sueño?- contestando él -las estrellas velaran-. La recuerda en el recuerdo de las sensaciones y los olores de la infancia. Esa olor que tomaban sus ropas del humo de la cocina y los animales que los padres tenían.

Esos perros compañeros de juegos y paseos. El hermano y el primo con quien representaban medio en broma y medio en serio, más en serio, que el juego de los niños es muy serio. Ella siempre la princesa, ellos los piratas o guerreros. De quietud la destinaban a esperar ser liberada. En estos juegos su mente viajaba por los mares y los aires. Asimilaba el papel de doncella, princesa o reina, lo integraba a sus juegos de muñecas. Dibujaba y pintaba princesas.

Fue en los años mayores que desvelo los velos de la ‘vindicación’ y la ‘igualdad’ y ‘libertad’. Se apuntó un gran objetivo, su autonomía.

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Friday, October 6, 2006

El abuelo

- Me contaron esta leyenda hace tanto tiempo que ni siquiera puedo recordar cuanto.
Así empezó el abuelo a narrar las peripecias de sus años de infancia y juventud. Teodoro, que así se llamaba el abuelo, había reunido al calor de la lumbre a sus hijos y nietos. Aquel invierno era especialmente húmedo y frío, sus huesos se resentían y sólo el vino caliente y las historias comenzadas a la luz de sus recuerdos podían atemperarle.
Captaba la atención de los más pequeños, Jesús y Anamari no pestañeaban cuando el abuelo empezaba sus historias. Le ponía tal pasión a su relato que ellos se sentían partícipes de aquellos sus recuerdos.
Y cuando pasaba a los años de la mili, cuando los maquis. Que si el fuerte Santa Elena, que aquel mosquetón y aquel hambre y frío. Jesús temblaba de frío y se sentía soldado en batalla. Anamari se veía en la retaguardia cuando lo que se explicaba rememoraba haceres de mujeres en sus casas y en el campo.
El abuelo hablaba de su madre con cariño y veneración. La había perdido en la infancia y recuperaba cada uno de los momentos de esa infancia al calor de sus relatos.

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Monday, October 2, 2006

Esos hijos que esperan

Al otro lado, en la supuesta realidad Jorge está sobre su cama. Ana marchó dejando a sus hijos sin saber que decir. Cómo podían esperar una salida como esa.

- Te das cuenta, no nos ha hecho ni caso.

- Estoy anonadada, no sé que pensar.

- ¿Habrá perdido la chaveta? 

- ¿Adónde ha debido ir?

- ¿Has visto, llevaba un pequeño bulto que envolvía algo?

De pronto, los hermanos, se miran y se dirigen a la habitación. Constatan que las cosas personales de su madre no están.

- Se ha llevado sus cosas, es el colmo. ¿Qué les ha pasado a éstos?

Miran al padre que se mueve inquieto en su sueño y salen de la habitación apesadumbrados.

- Tendríamos que buscar ayuda, esto no puede continuar así.

- ¿Y adónde nos dirigimos o a quién se la pedimos? 

- No sé, pensemos en ello.

- Y si llamamos a los tíos, primero podríamos mirar de localizar a Carlos, el hermano de mamá, seguramente sabrá que hacer.

Marcan un número en el teléfono. Esperan un rato.

- Vaya, no contesta nadie.

- Ya llamaremos más tarde, déjalo ahora.

Entretanto en la habitación se producen cambios que ellos no ven. Todo lo que está ocurriendo del otro lado a veces va tomando forma, una forma desvaída, en este espacio. En la cama los cuerpos de Ana y Jorge cobran forma en un abrazo amoroso que es el acto que los une. 

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Sunday, October 1, 2006

Al otro lado

“Renacen nuestros sentimientos de forma inverosímil.”

Al otro lado, en la profunda oscuridad, Jorge siente en sus entrañas que está con ella, que la cubre con abrazo amoroso.

La ve a través de los ojos de Iceta. Sabe que ella es Aurea, que Aurea es ella.

Jorge desfallecido está sobre los guijarros de ese camino que no le lleva a ninguna parte.

Una luna omnipresente se abre paso en el oscuro espacio que delimitan altos y oscuros árboles.

Ese sueño abre esperanzas nuevas. Ya no está en la nada absoluta.

¿Dónde buscarla?, - se pregunta - .

Sale del éxtasis amoroso renovado y con ganas de iniciar su búsqueda.

Ahora irá por ella.

En algún lugar de su sueño la encontrará, lo intuye.

Jorge emprende su marcha con decisión. Se diría que sabe hacía dónde.

Ese amor que languidecía ha vuelto a ellos en esa nueva realidad.

Del otro lado, en la cama de su habitación, duerme observado de cerca por sus hijos.

Ellos están a su lado, esperando que despierte.

En su rostro se ha dibujado una sonrisa que no les pasa desapercibida.

Se miran y en su gesto se dibuja una pregunta que no se formula.

Procedéncia de la imagen para este texto.

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