Monday, October 2, 2006

Esos hijos que esperan

Al otro lado, en la supuesta realidad Jorge está sobre su cama. Ana marchó dejando a sus hijos sin saber que decir. Cómo podían esperar una salida como esa.

- Te das cuenta, no nos ha hecho ni caso.

- Estoy anonadada, no sé que pensar.

- ¿Habrá perdido la chaveta? 

- ¿Adónde ha debido ir?

- ¿Has visto, llevaba un pequeño bulto que envolvía algo?

De pronto, los hermanos, se miran y se dirigen a la habitación. Constatan que las cosas personales de su madre no están.

- Se ha llevado sus cosas, es el colmo. ¿Qué les ha pasado a éstos?

Miran al padre que se mueve inquieto en su sueño y salen de la habitación apesadumbrados.

- Tendríamos que buscar ayuda, esto no puede continuar así.

- ¿Y adónde nos dirigimos o a quién se la pedimos? 

- No sé, pensemos en ello.

- Y si llamamos a los tíos, primero podríamos mirar de localizar a Carlos, el hermano de mamá, seguramente sabrá que hacer.

Marcan un número en el teléfono. Esperan un rato.

- Vaya, no contesta nadie.

- Ya llamaremos más tarde, déjalo ahora.

Entretanto en la habitación se producen cambios que ellos no ven. Todo lo que está ocurriendo del otro lado a veces va tomando forma, una forma desvaída, en este espacio. En la cama los cuerpos de Ana y Jorge cobran forma en un abrazo amoroso que es el acto que los une. 

Posted by lletraferida in 20:51:40 | Permalink | No Comments »