
Hoy mis niños y niñas han escuchado un cuento de mis labios.
En nuestro bosque, El bosque de las hadas, habitan las hadas y los duendes. ‘Fairies’, he escrito en la pizarra.
Es un cuento construido al hilo del tiempo. Cuando llegué a la escuela, hace de ello cinco años, me dijeron que ese era el camino de las hadas, el que nos llevaba a la explanada dónde sembraríamos nuestras semillas de cereales, las gramíneas.
El aula que ocupé en mi primer año y ahora también, está enfrente del bosque de las hadas, ‘el bosc de les fades’. Frondoso y alegre con los pájaros que lo visitan, principalmente las urracas, ‘garces’.
Un árbol se está encendiendo en ese amarillo que tanto me gusta. Cada Navidad nos regala con su luz. Nuestras ventanas lo ven y acompaña un cielo azul. Estamos en la ladera del parque del Guinardo. En medio de la naturaleza.
Recordando lo que muchas veces les relato les he dicho que hubo un tiempo en que las hadas eran como personas y que ellas cuidaban de nosotros. Que con las guerras las gentes ahuyentaron su presencia física, pero que con los ojos no físicos, los del alma, podíamos verlas. Que habían sido sanadoras y después consideradas brujas.
Que en la noche vienen a cuidarnos de los malos sueños, las pesadillas. Que aunque sean sueños terribles nada nos puede pasar porque cada niño y cada niña, y mientras vives, tiene un hada que le cuida en el mundo de la noche.
Que una piedra que te lanzan en este espacio físico te puede llegar a tocar, pero en el sueño el alma es etérea y no le llega el golpe. Que las hadas con su duende están allí para darnos energía. Que nos miran y reconocen. Que la que cuida de mí, desde niña, vino aquí con sus amigas.
Les he hablado de los pensamientos para que entendieran que esa presencia es similar. De su presencia en los cuentos e historias que nos vienen de atrás. De que son inspiración de ese mundo de los cuentos y la fantasía que hoy en día ven en muchas películas.
Hemos seguido el cuento de Pinocho, antes mi clase era la de este personaje de cuento, ahora somos árboles, los olmos.
De este cuento hemos hablado partiendo de la imagen del hada madrina. Tengo un cuento plastificado que siempre va y viene con los libros de la clase. Las hojas, a pesar de estar sueltas, nunca se separan. Mis niños aman por encima de todo el rincón de los libros. Siempre piden ir a él en su tiempo libre. Hemos recordado la emoción de Gepeto al hacer ese muñeco y les he dicho que el hada de hecho estaba dando un regalo a quien construye el muñeco. Ha avanzado la historia por el camino de las mentiras y descuidos de Pinocho. Hemos hecho analogía con comportamientos suyos.
La otra figura importante ha sido Figaró, el gatito que tiene celos de la presencia de Pinocho. Con esto hemos pasado a tratar el tema de los hermanos pequeños.
He hablado del amor que se tienen y que poco a poco crece. De que no tiene medida. Antes eran diecinueve y ahora veinte y no por ello han perdido mi cariño, que al revés ahora es más pues les intuyo en la mirada y gesto y recibo de sus ojos ese gesto.
Sus ojos han cobrado nuevo brillo. Después de ello hemos pasado a preparar la carta a los Reyes Magos. La inocencia iba creciendo a cada rato.
Hoy han venido el Tió y la Tiona, unos personajes entrañables para nuestros niños. Son dos troncos que se han instalado en la caseta de las herramientas. Los niños han ido a verlos.
El viernes hubo una carta que los anunció. Les decían que habían querido venir a nuestra escuela porque aquí había muchos árboles.
Estos personajes les darán regalos. Es lo que llamamos ‘el caga tió’.
Los niños le llevan alimentos durante estos días para que les cague regalos.
Para que los cague le golpean con un palo cantando una canción. Una vez han terminado la canción se sacan los regalos de debajo de una manta que los cubre. Cuando caga una cebolla ya no hay más regalos. En nuestro caso será una mandarina.
Son juguetes para la clase y turrones.
Este acto se llevará a cabo con los niños y niñas de las dos clases y volveremos a las aulas a compartir juguetes y comer los dulces que tengamos.
También saldremos a la calle para tirar la carta de los Reyes al buzón. Ritual que venimos haciendo desde hace unos años.
Hemos engalanado los pasillos con angelitos, estrellas, hadas y renos que tiran de un trineo cargado de regalos. Este año el tema general de la escuela es ‘La magia del cielo’.