-¡Vamos!
-Yo me quedo un rato por aquí si te parece.
-Mira que tendrás que volver andando.
-No me importa, podéis marchar tranquilas que yo ya volveré.
Había decidido quedarse a su aire. Estar tantas horas con el grupo la tensaba. Necesitaba escuchar sus propios pensamientos y sentir la Naturaleza a su alrededor sin las interferencias de las conversaciones del grupo.
-Ya se van. ¡Qué alivio!
Pensó con la satisfacción de haber conseguido hacer un paréntesis.
-Tantas vueltas y revueltas para bajar me han mareado.
-Aunque sea penoso subir, lo haré poco a poco y me entretendré y disfrutaré con los pequeños detalles que me gusta observar.
-Esas mariposas están muriendo. Terminan su ciclo vital.
Piensa observando unas mariposas blancas de gran tamaño.
-Su verdadero momento en la vida es el de gusano. Se lo pasan comiendo sin parar. Planta que cogen, planta que aniquilan.
-La mariposa fugaz vive la gloria de la sexualidad.
-Lo mismo que mis encuentros.
-Siempre fugaces.
-Después si te he visto no me acuerdo o amigos de los que poco tienen por descubrirse.
-En fin, un aburrimiento.
-Me recreo en mí misma.
Es estos pensamientos estaba sin percatarse de que no estaba sola.
-¿Qué piensas?
Oyó a sus espaldas asustándose por lo inesperado del encuentro.
-Creí que te habías ido con ellas.
-No tenía ganas de cháchara.
Le contestó con un guiño cómplice.
-¡Vaya, mi gozo en un pozo! ¿Ahora que hago?
-Apechugar.
-Otro día será.
Pensó emprendiendo el camino de vuelta perdiendo la motivación primera y sintiendo que le pesaban las piernas.
-Menudo repecho nos queda.
Dijo, queriendo entablar conversación.
La otra ni siquiera contestó.