Monday, October 29, 2007

ante las dunas

Paseaba ante las dunas con un pensamiento apoyado en un paisaje lejano. Las calles que le llevaban a la orilla del Sena, allá dónde junto a ella sentía que formaba parte del Universo prometido.

Las promesas a veces quedan en eso, en promesas. Cobran vida en el alma y ésta se engarza en ellas sin otra que esperarlas.

Cerrando los ojos veía su boca, esa boca que tanto le había dado. Húmedos besos, labios palpitando ante el acercamiento y bajo el aleteo del olfato que recorría su cuerpo.

Asida por la cintura, en sus pensamientos desnudaba su recuerdo.

Antonia era alta y delgada. Con unas piernas tan largas que alcanzaban el séptimo cielo en abordarlas hasta la cúspide enredada en una maraña oscura que humedecida daba paso a tu deseo.

Su risa, era su risa la que escuchabas transportado por el siroco que empujaba el fuego en las aletas de tu nariz.

Tensado, el miembro tensado en su recuerdo dolía.

Se fue al pasado para que nada pasara.

Pasaste del deseo al aburrimiento y ahora que la recuerdas rememoras en tus entrañas que la quisieras bien cerca, para enlazarla en ese abrazo certero de amantes.

Calmado bajo un cielo de luna y estrellas difusas, sobres dunas, balanceado en sus brazos que acunan la madrugada del tiempo perdido en tu memoria de niño que retornar quisiera a ese momento preciso de bulevares y especias de tules y sayas negras. 

Posted by lletraferida in 19:24:00
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