Thursday, November 8, 2007

Fractura

Es triste. Hace horas, hace rato, vuelvo a ella. La palabra que me embarga. Es triste me digo en cada momento que intento recordarla.

No entiendo si es que siento o quiero rescatar un sentimiento.

De tristeza no esta hecho.

Que alguien que crees amigo, en un juego entretenido te ha dolido.

Es triste haber perdido el amigo o el hecho estaba allí y no lo habías sabido.

Ocurre que en el momento mismo de la ofensa no detectas, pero poco a poco sientes que te alejas y ya quisieras que nunca más estuviera enfrente.

Es fractura.

Un adiós para siempre.

Reconoces que en tu vida esas cosas no tienen arreglo.

El orgullo pondrá en función cualquier tipo de acción, pero nunca más jugará la confianza, que como cristales rotos, ha caído por un foso del que ya no retornará.

Dices, te lo dices, que es triste por lo que conlleva.

Una despedida silenciosa.

Una puerta, que con aldabonazo, cierra lo que en tiempo creíste era otra cosa.

Tu mente oclusa ha de pasar el proceso.

Para que el daño no sea irreparable, habrás de dejar de lado a quien en otro momento consideraste.

No hay vuelta atrás.

Sabes que te ha dañado y eso te demuestra que te habías engañado.

Retrocedes ante ello.

Reconoces que te alejas.

No quieres saber siquiera.

No habrá palabras cuerdas que limpien esa ofensa.

Te recuerdas en momentos similares y ni siquiera sabes de quien vienen.

La memoria es selectiva y lo mismo que guarda tesoros borra engorros.

Me despido con ésta porque sé que en el futuro la distancia se hará un abismo y ni siquiera pensaré que antes fuiste mi amigo.

Recuerdo que se me ha dicho, en otras ocasiones, que soy rencorosa.

No lo veo de esa forma.

El rencor es otra cosa.

Sobrevivo de quien me menosprecia.

No me encaro, me evado.

La moneda siempre tiene dos caras.

Es bueno que por casualidad haya descubierto la cruz que ignoraba.

Posted by lletraferida at 18:32:34
Comments

Leave a Reply